Se trata de una investigación publicada por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).


“International Volunteer Services” –la sociedad offshore creada en 1994 en Bermudas- era parte de una estructura financiera más amplia diseñada con el auxilio del despacho legal y fiscal Appleby en la que participaban como operadores algunos de los colaboradores más próximos a Marcial Maciel, entre sacerdotes, laicos consagrados y rectores de las universidades vinculadas a la congregación religiosa, según revelan expedientes consultados por miembros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) como parte del proyecto ‘Los Papeles del Paraíso’ o ‘Paradise Papers’.

El 28 de julio de 1992, el jerarca de la Legión de Cristo había establecido, también en Bermudas, ‘The Society for Better Education’ la cual, junto con “International Volunteer Services”, alimentaba de recursos al fondo fiduciario Ecyph Limited, afincado en las Islas Vírgenes Británicas.

Entre el reservado grupo que tenía acceso a estas sociedades estaban Luis Garza Medina, integrante de la acaudalada familia mexicana fundadora de Grupo Alfa; Álvaro Corcuera, quien sucedió a Maciel en la dirección general de la Legión, Evaristo Sada Derby, quien durante una década fue el secretario de la congregación y Anthony Bannon, director de la Legión en Norteamérica.

El investigador Fernando González, el primero en tener acceso al Archivo Secreto del Vaticano para investigar a Marcial Maciel, asegura que esos hombres pertenecían al círculo rojo del fundador de los Legionarios, lo que explica que los haya elegido para representar sus intereses.

“Era el círculo que lo protegía económicamente y que lo protegía de todo”.

El dinero que pasaba por esa estructura financiera era controlado por Maciel. Era un esquema secreto, que sólo conocía su círculo íntimo. Cuando se crearon estas sociedades, México y Bermudas no contaban con acuerdos de intercambio de información fiscal.

“Maciel nunca tuvo escrúpulos de nada y menos por el manejo del dinero. Era el ejemplo perfecto del hombre que confía en el dinero como dios verdadero”, hizo notar el doctor José Barba, uno de los ex legionarios que fue víctima de Maciel y quien con sus denuncias logró la intervención del Vaticano.

Barba advirtió que por las fechas en que se abrieron las compañías en paraísos fiscales, es probable que parte del dinero haya sido para proteger a la familia de Maciel.

“En 1992 (cuando se abrió la primera empresa en Bermudas) los hijos de Maciel con diversas mujeres eran aún pequeños. Mientras su vejez avanza, quiere dejarles alguna herencia”.

El control de Maciel

Desde que el Papa Juan Pablo II autorizó en junio de 1983 las constituciones de la Legión de Cristo, se estableció un riguroso centralismo de las finanzas de la congregación religiosa. Es decir, todo el flujo de capital era controlado por el director general desde la sede de Los Legionarios en Roma. Lo anterior se confirma en los documentos recibidos por el diario alemán “Süddeutsche Zeitung”.

En los registros de Appleby, el domicilio de la red financiera establecida en Bermudas e Islas Vírgenes es Vía Aurelia 677, en Roma, donde está la Vicaría General de los legionarios, y quienes tenían el control eran el propio Marcial Maciel y su equipo de colaboradores más cercano.

En los protocolos de administración aprobados por Maciel antes de ser obligado a retirarse del sacerdocio, cada cuenta debía tener la firma mancomunada de mínimo tres personas, excepto las que manejaba él, quien podía tener manejo libre de los recursos. Esa disposición incluso la dio en las cuentas que transferían fondos al Banco Vaticano. Para garantizar un manejo discrecional del dinero, las cuentas eran controladas por las personas de más confianza de Maciel.

Así, por ejemplo, en una cuenta del Citibank en Nueva York a nombre de la sociedad International Volunteers Services –perteneciente a la red financiera de Bermudas- las firmas autorizadas eran las de tres personas fieles a Maciel.

Una de ellas era el sacerdote español Jesús Quirce Andrés, un personaje cercano al poder político, quien fungió como rector de la Universidad Anáhuac y ofició en 2012 la boda religiosa de Juan Cristóbal Salinas, hijo del ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari.

Los dos restantes eran los laicos consagrados Mario Olivieri Sangiacomo, miembro del equipo de directores de la Universidad Interamericana de Desarrollo (UNID) y de la Universidad Europea de Roma, y Javier Vargas Díez Barroso, exrector de la Universidad Anáhuac del Sur y actual director de la red de colegios Mano Amiga.

En las últimas dos semanas, periodistas que colaboran en la investigación ‘Paradise Papers’ buscaron a Quirce, Olivieri y Vargas a través de la Legión de Cristo, para preguntarles sobre su papel en la estructura financiera offshore de la congregación, y no hubo respuestas. Olivieri fue más claro: en un recado, “agradeció mucho” la oportunidad de hablar con la prensa, pero añadió que “en estos momentos no tiene la intención de hacerlo”.

También se solicitó una entrevista a la Legión en Roma, pero fue negada.


Fuente: huffingtonpost.com.mx


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Felipe Henríquez Ordenes

Zurdo, DDHH. Ateo BRAVO. En la búsqueda de la verdad y justicia. Autor de los Retazos de la Memoria Chilena.

Twitter: @PipeHenriquezO – Correo Electrónico: fhenriquez@vcc.cl

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