El caso Matute a pesar de su complejidad es posible explicarlo en unas cuantas líneas. Constituye la violación a los derechos humanos más repudiable del periodo democrático chileno.


Trata sobre una planificación de inteligencia político/policial que utiliza mediáticamente la desaparición y muerte de un joven para culpabilizar a víctimas inocentes. Ocultando así, patrones comunes de a lo menos otras 8 muertes y la existencia de una asociación ilícita para el tráfico y consumo de drogas en altas investiduras.

Jorge Matute Johns, desapareció de una discoteca atestada de público con 500 personas  y entre numerosos testigos, entre ellos su acompañante una joven rusa, después de ser golpeado brutalmente por uno de sus guardias. En la discoteca esa noche se realizaban transacciones de droga encubiertas por policías corruptos pertenecientes a la 1º Comisaría de Concepción y a la 3º Comisaría de Coronel. El jefe de la DIPOLCAR de Concepción escoltó personalmente al joven herido esa misma noche camino a Santa Juana.  A Matute lo encerraron vivo al menos por un mes, en una parcela camino a Santa Juana, propiedad de un amigo del dueño de la discoteca, Bruno Betanzo, a tan sólo tres minutos del lugar de donde sus osamentas fueron cuatro años después halladas no por la policía si no por un lugareño relacionado con un cuidador de la parcela donde se fuera  secuestrado.

 

Para encubrir los hechos, el jefe de la PDI, designó a un funcionario de su exclusiva confianza quien durante cuatro años no encontró ninguna prueba de nada, y que  después de elegir a sus víctimas para echarles la culpa,  los persiguió contumazmente, haciendo vista gorda de evidencias irrefutables de sus verdaderos autores, a quienes no investigo “para no desviar la atención de la investigación”.

Matute es la 3º persona asesinada por esta asociación ilícita, de un total de al menos 8 personas que corrieron la misma suerte, entre ellos tres policía asesinados por sus propios “colegas” al interior de cuarteles policiales en plena democracia.

Los efectos en nuestra familia fueron devastadores, perdimos además de nuestras fuentes de trabajo nuestra honra y toda credibilidad pública. Sin embargo nunca bajaremos los brazos hasta que cada uno de ellos, uno por uno, enfrenten a la Justicia, la cual ha sido infiltrada con personal judicial corrupto.

Loading...