Es la herencia que Jaime Guzmán les dejó, explícitamente para proteger las posiciones de quienes son herederos políticos de Pinochet. Hasta el día de hoy la derecha chilena siguen sus instrucciones al pie de la letra, pese a que se autodenominan “demócratas”. 


Es insólito pensar que pueda ser estable una institucionalidad que está hecha para que quien quiera que tenga el poder termine haciendo sólo lo que la derecha heredó.

El listado de los principios de la “Comunicación Política” menciona el principio de la “transposición”, que aconseja “cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque”, y el de la “exageración y desfiguración”, que consiste en “convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”.

Jaime Guzmán nos dejó atados de manos y pies con las más aberrantes instrucciones que atentan contra todos los principios de la democracia: 

“La Constitución debe procurar que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque —valga la metáfora— el margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido para hacer extremadamente difícil lo contrario”.
 (Jaime Guzmán)

Sepan en realidad de qué calaña es la gente de la UDI y los seguidores de su fundador, el ideólogo de la dictadura de Augusto Pinochet: Jaime Guzmán Errázuriz. Estos son sus “principios”.

  1. Principio de simplificación del enemigo único.
    Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
  1. Principio del método de contagio. 
    Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
  1. Principio de la transposición.
    Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
  1. Principio de la exageración y desfiguración.
    Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
  1. Principio de la vulgarización.
    “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
  1. Principio de orquestación.
    “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
  1. Principio de renovación.
    Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público está ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
  1. Principio de la verosimilitud.
    Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
  1. Principio de la silenciación.
    Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
  1. Principio de la transfusión.
    Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
  1. Principio de la unanimidad.
    Llegar a convencer a mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.

Acá tenemos un problema que todos los chilenos y chilenas sabemos, y es que es que las reglas institucionales que hemos recibido tienen trampas, pues están hechas para que los resultados sean conocidos de antemano. Entonces el proceso político formal impide dar respuestas a las demandas que exigen la mayoría de los chilenos y chilenas que, crecen cada vez con más fuerza.

Es imperiosamente necesario, establecer en la nueva carta fundamental, eliminar todo enclave que favorezca a solo un pequeño puñado de zánganos fascistas. Es urgente una nueva Constitución Política del Estado para que aberraciones tales como las dejó escritas Jaime Guzmán, no se vuelvan a ver nunca más en nuestro Chile.


Voz Ciudadana Chile en facebook
Comenta esta entrada con tu cuenta de facebook
Compartir
Felipe Henríquez Ordenes
Zurdo, DDHH. Ateo BRAVO. En la búsqueda de la verdad y justicia. Autor de los Retazos de la Memoria Chilena. Twitter: @PipeHenriquezO - Correo Electrónico: fhenriquez@vcc.cl