El candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, defendió la compra de una empresa “zombi”, que luego transformó en Bancard, porque le parecía “que era atractiva”.


Esto luego que en Tolerancia 0 la periodista Mónica Rincón le recordara la compra que hizo en 1992 de la Compañía de Industrias y Desarrollo, que “era un nombre y un rut porque tenía cero activos fijos, cero activos circulantes. No tenía lugar físico, no tenía empleados, no tenía nada”.

“Para lo único que le puede haber servido esta empresa es para que estas pérdidas (de 44 mil millones), que no eran pérdidas reales, le hayan ayudado a pagar menos impuestos”, dijo la periodista y cuestionó al ex Mandatario para saber por qué realizó esta adquisición.

Era mucho más que eso (que un nombre y un rut). Era una empresa que tenía cien años de historia y además esta operación se informó al Servicio de Impuestos Internos”, replicó Piñera, acusando tanto a Rincón como a Daniel Matamala de estar “mal informados”.

El ex Presidente insistió en que la operación fue aceptada por el Servicio de Impuestos Internos: “Si uno hace algo en forma transparente, informa a Impuestos Internos, Impuestos Internos aprueba la operación y además el producto de la venta lo recibe el propio, los reciben los bancos que estaban intervenidos por el Estado – lo que fue refutado por Rincón, quien señaló que en 1992 ya no era así-“.

“¿Para qué le sirvió comprarla? “, preguntó a su turno Fernando Paulsen.

“Era una empresa que tenía cien años de historia, que lo vende indirectamente el Estado de Chile, que hace una oferta pública, publicaron en los diarios que se vendía esta empresa y, por tanto, estaban llamando a compradores y muchas empresas chilenas, cada una tendría sus razones, decidieron comprar (…) Nos parecía que era una empresa atractiva”, detalló el ex jefe de Estado.

“Cada uno tiene derecho a tomar sus decisiones libremente, dentro del marco de la ley y de la transparencia. Si uno hace una cosa, sin informar a nadie, en forma escondida… en este caso fue justamente lo contrario”, defendió el otrora gobernante, remarcando que la transacción “no solamente fue legal, se informó a Impuesto Internos. Impuestos Internos tuvo que aprobar la operación, después se discutió cuáles eran los impuestos a pagar”.

Un pago que alcanzó los 216 millones de pesos y no más porque lo anterior, desde antes del 2001, “ya estaba prescrito, sino hubiera tenido que pagar 2.800 millones”, recordó Rincón.

Esa empresa se compró porque pareció una inversión atractiva. Se hizo dentro de la ley, se hizo transparentemente, se informó a Impuestos Internos, se aprobó por Impuestos Internos y se pagaron los impuestos que correspondían y, en consecuencia, fue una operación que la hizo una enorme cantidad de empresas chilenas”, recalcó Piñera, quien acusó a la periodista de tener una “fijación” con este tema.

“Era una operación perfectamente legítima”, sostuvo el empresario, sin especificar qué fue lo que lo impulsó a comprar esta compañía.


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