Pablo Padilla Rubio, es sindicalista y militante de Revolución Democrática. Entre enero de 2016 y abril de 2017 fue coordinador del Frente de Trabajadoras y Trabajadores de RD (FTTRD). Hijo, nieto y hermano de dirigentes sindicales. Casado con Lucía hace 29 años, y una hija, Jo, también militante de Revolución Democrática.


Desde hace 9 años es sindicalista, tesorero y luego presidente del sindicato de Diario Financiero. En esa calidad, lideró dos negociaciones colectivas. En las dos votaron huelga, cosa que no había sucedido en más de 20 años. Más allá de la experiencia concreta de conducir un proceso como ese, Pablo Padilla aprendió que el camino para trabajadoras y trabajadores no es sólo fortalecer un determinado sindicato, sino que hay un momento en que la lucha debe ser política. Es decir, “uno se enfrenta tanto a un grupo de gerentes y abogados, sino que se enfrenta a una ley injusta y una constitución espuria. Junto a los jefes de la empresa, se proyectan las sombras de José Piñera y Jaime Guzmán”.

Desde su juventud luchó contra la Dictadura en las JJCC, desde donde se retiró a finales de los 80, desilusionado como muchos de su generación. Cayó preso tres veces, por lo cual actualmente está en el Informe Valech. Como parte de las medidas reparatorias de dicha Comisión, actualmente estudia Literatura en la Universidad Diego Portales.

En entrevista con Voz Ciudadana Chile, Pablo se sincera, y nos explica sus motivaciones del por qué desea retomar la lucha desde el sindicalismo, que ha sido una gran escuela para él, aprendiendo que, “aún desde las derrotas, se puede ir avanzando poco a poco, a través de la concientización hacia el logro de objetivos mayores, mientras el pueblo se va movilizando”.

Su militancia en Revolución Democrática la vio siempre como el camino de unir la lucha social con la disputa política. “En RD he participado en la diputación durante un tiempo, un fugaz paso por la Comisión de Cultura, para luego asentarme en el Frente de Trabajadoras y Trabajadores. Desde allí, he sido parte de un gran trabajo colectivo, construyendo conciencia sindical en RD. Un proyecto que se diga de izquierda y heredero de Allende, tiene que tener como centro a trabajadoras y trabajadores. Desde este espacio hemos levantado el tema de luchar por una Reforma Laboral de Verdad (consigna de largo aliento). Desde ese espacio, desarrollamos la Escuela Sindical Nelson Quichillao, por un Sindicalismo Transformador. Impulsamos también la participación en la Lista A de la CUT “A recuperar la CUT, en las elecciones de agosto de 2016. En esa instancia logramos elegir a Andrés Giordano como consejero de la Central, aliado de RD”.

– ¿Como llega un trabajador a ser candidato a diputado?
No es un camino fácil. De hecho, la Constitución lo prohíbe explícitamente, en su artículo 57: no pueden ser candidatos dirigentes gremiales ni vecinales. Es decir, uno está obligado a salirse de su ámbito natural para poder siquiera optar a ser diputado. Una más de las aberraciones de esta Constitución.

Junto con eso, hay que vencer las barreras simbólicas que limitan la llegada de un dirigente sindical a puestos de representación política. Está instalado culturalmente la noción de que el sindicalismo debe ser apolítico, lo cual es una ficción, ya que la tensión entre capital y trabajo es, en definitiva, por poder. Si eso no es política, no sé qué lo es.

– ¿Por cuál distrito vas?
Voy por el Distrito 9: Huechuraba, Conchalí, Recoleta, Independencia, Renca, Quinta Normal, Lo Prado y Cerro Navia.

– ¿Qué opina tu familia de tu candidatura?
Están de acuerdo y me acompañan en esto, si bien es un tema muy complicado de llevar en el día a día. Primero, por el tiempo que uno deja de dedicar a la casa para entregarse a la campaña, que es muy absorbente. Además, uno tiende a estar todo el tiempo hablando de política, y eso puede cansar. Sin embargo, los ocho años que llevo como sindicalista han servido para acostumbrar a mi gente a ese estado de permanente ocupación por lo colectivo. En cualquier caso, es importante sentir que tu familia te acompaña y te respalda, y eso no lo he dejado de sentir nunca. Este apoyo lo he sentido desde antes, y hasta ahora, cuando por ejemplo me despidieron al terminar mi fuero como presidente del Sindicato de Diario Financiero, y he sido soportado sin dobleces por mi esposa y mi hija. Eso da fuerza para continuar.

– ¿Por qué la gente debería votar por ti?
Le quiero “robar” una respuesta que le escuche en la campaña a Beatriz Sánchez. Ella dijo que la gente le pregunta “¿Qué me puede ofrecer usted a mi?”. Ante eso, ella responde que no tiene nada para la persona individual, pero que está ahí para luchar por cambios para todas y todos. No se trata de ofertones: se trata de estar disponible como candidato o candidata para ser parte de soluciones colectivas. Yo le digo a la gente que nos apoye porque nosotros estamos dispuestos a ser incidentes en nombre de un pueblo que reclama ser escuchado, y no sólo como clientes de un negocio electoral, sino como ciudadanos.

– ¿Que proyectos de ley impulsarías?
Me interesa apoyar diversas iniciativas, y perdón si me alargo en esto, pero tenemos mucha pega por hacer. Evidentemente, rebajar a la mitad la dieta parlamentaria, que es una brutalidad vergonzosa. Impulsar una nueva Constitución y, por supuesto, un nuevo Código del Trabajo. Y quiero ser claro: hay que eliminar el actual Código, fraguado en dictadura, y poner en su lugar uno que ubique a trabajadoras y trabajadores en el centro de su esencia. Nada de reformas a medias. Ya tuvimos suficientes, y no son más que retrocesos.

En cuanto a otras iniciativas, me interesa mucho el tema de la economía informal. Mi distrito tiene una gran cantidad de trabajadoras y trabajadores por cuenta propia, pequeños comerciantes y mini empresas, que si bien les permiten vivir (a veces con mejores ingresos que en empleos formales), mantienen a esa gente en la precariedad. Así, hay que impulsar derechos sociales (salud y previsión, fundamentalmente), de manera que esos trabajos sean fuente de dignidad y no sólo sustento inestable. Es importante recordar que en Chile un 40% de la fuerza de trabajo es informal. Y bajo ese rubro, según criterios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), caen incluso los subcontratados. Es un mundo de inseguridad hacia el cual hay que apuntar nuestros esfuerzos.

También hay que impulsar mayores beneficios para el sector de adultos mayores. No sólo mejorar las pensiones, sino que universalizar el acceso a mejoras en su calidad de vida, desde hacer comunas más amables hasta medidas que alcancen a todas y todos, independientemente de su situación o de su género. Un solo ejemplo: el pasaje rebajado en el Metro de Santiago sólo es para personas pensionadas. Sucede que en mi distrito hay muchas mujeres de la tercera edad que nunca trabajaron de manera remunerada. Ellas no tienen jubilación, y eso las deja fuera de muchos beneficios. Esas desigualdades deben ser eliminadas.

– ¿Por qué quieres ser diputado?
Más que la expresión de un deseo personal, se trata de ser parte de la lucha por más derechos para la clase trabajadora. Mi experiencia sindical me mostró que, por mucho que un sindicato se organice, sea masivo y representativo y luchador, nada garantiza que obtengan logros en sus negociaciones. Y eso es porque las leyes están hechas a la pinta del capital y no de trabajadoras y trabajadores. Entonces, ser diputado es, de alguna manera, la continuación lógica de esa lucha por derechos. Trabajadoras y trabajadores debemos organizarnos y movilizarnos, pero también debemos involucrarnos en política, para lograr cambios profundos que nos conviertan en sujetos de derecho y no sólo en mano de obra.

– ¿Qué sensación sientes con tu distrito?
Me alegra mucho poder estar en un territorio donde la identidad popular es evidente y se levanta con orgullo. Mucho de lo que aprendí como sindicalista, lo veo acá como parte del paisaje cotidiano. La consciencia de que somos seres sociales, que debemos saber encontrar en los demás nuestras propias utopías, nuestras esperanzas y los caminos para un mañana mejor. En ese sentido, el distrito está cargado de futuro y de sueños. Desde los coleros de las ferias hasta los centros de madres; desde los clubes deportivos hasta las juntas de vecinos, el distrito 9 es un semillero de gente buena que está haciendo hoy algo por mejorar su vida, que no está esperando que lo inviten, sino que está tomando las riendas de su vida. En ese sentido, como su posible diputado, sería un orgullo poder acompañar ese trabajo para construir esperanzas.

– ¿Cómo evalúas las primarias del Frente Amplio?
Creo que fue un proceso de fuerte aprendizaje, tanto en lo colectivo como en lo individual. En mi caso, pese al poco tiempo en campaña y la falta de recursos, pudimos lograr una cifra más que interesante de votos, más de 13 mil en todo el distrito. Eso nos dejó en segundo lugar no sólo en el distrito, sino que como la segunda votación a nivel nacional en Revolución Democrática. No es un logro individual, eso es un triunfo colectivo, de mi equipo, de la gente que creyó en la posibilidad de construir una bancada laboral para Beatriz Sánchez y el Frente Amplio. Además, debe ser un llamado de atención en cuanto a que los distritos populares, como el 9, si que pueden ser protagonistas de la construcción política que el Frente Amplio quiere realizar. Hay muchas caricaturas en cuanto a que somos un grupito de jóvenes ingenuos e inexpertos, pero acá está el ejemplo de un sindicalista cincuentón que, con pocos recursos y mucha decisión, obtiene una votación significativa. Somos un conglomerado joven pero al interior hay una diversidad de edades y experiencias que recién se empieza a mostrar. No lo digo con soberbia, sino que con la responsabilidad de que estos resultados nos ponen la obligación de ir por más. Y eso es justamente lo que haremos.

En cuanto a las primarias presidenciales, creo que el Frente Amplio debe tomar una gran lección: crecer donde está el pueblo. Ir a los distritos populares, con Beatriz y todas las candidaturas de esos territorios, para levantar con fuerza una alternativa realmente popular.

– ¿Qué es Revolución Democrática para ti?
Revolución Democrática (RD) es el partido en el cual volví a la militancia activa. Habiendo sido militante antifascista en los ochenta (en las Juventudes Comunistas), me costó décadas retomar la esperanza y las ganas de participar. En RD encontré un grupo de gente con las mismas ilusiones. Muchos de ellos con la misma carga de desilusión que buscaba nuevos cauces de expresión. Pero con la decisión de avanzar en la disputa de poder para cambiar Chile.

– ¿Qué es el Frente Amplio para ti?
Es un tremendo avance para el presente y el futuro de las luchas que el pueblo chileno viene dando. La voluntad de unir visiones diferentes en torno a objetivos comunes, creo que eso es el Frente Amplio. Aún nos queda mucho por aprender, por construir y por organizar. Tenemos que aprender de nuestro pueblo, su paciencia, su orgullo, su visión y su rabia. Para todo eso, el Frente Amplio tiene que ser la mejor plataforma de despegue de nuestros sueños. Hace un año esto era sólo una esperanza que no tenía ni siquiera un nombre. Hoy estamos de lleno en la carrera política, con una candidata a presidenta y un programa popular en elaboración. Todo eso me llena el corazón, y me llama a estar a la altura de la tarea.

– ¿Qué significa para ti Beatriz Sánchez?
La siento como una compañera de ruta, una mujer confiable y entrañable. Estas impresiones las tenía desde antes de su lanzamiento como candidata. Como auditor de sus programas tenia esas sensaciones, que se confirmaron al conocerla luego. No es menor el tema de que Beatriz renunció a Radio ADN cuando allí hubo prácticas antisindicales. Esa es la Beatriz que ahora es candidata del Frente Amplio, y es la Beatriz que uno ve en campaña. Estoy seguro que el Frente Amplio avanzará y triunfará con Beatriz liderando el camino de nuestros sueños.

– ¿Cuál es el Chile que quieres?
Un Chile donde vivir mejor no sea una utopía inalcanzable, sino que una posibilidad cierta. Donde el progreso no signifique ponerle la pata encima al prójimo. Donde la vida alcance para todos y no sólo para los que tienen lucas. Quiero un Chile donde la libertad sea gratis y no un asunto de mercado.  Quiero un Chile de aguas libres, cielos libres, calles libres, vidas libres. Quiero un Chile como el que soñé cuando tenía 17 años, un Chile que necesitamos ahora y no en cien años más.

Por supuesto que estos no son méritos personales para Pablo Padilla, sino que son objetivos de un gran grupo de compañeras y compañeros ha sido capaz de sacar adelante.

“Es la mejor expresión de lo que un colectivo humano es capaz de levantar con organización y fines claros. Espero que la actual candidatura en el Distrito 9 sea una expresión legítima de este tipo de orientación: soluciones colectivas, democracia y dignidad”.


Voz Ciudadana Chile en facebook
Comenta esta entrada con tu cuenta de facebook
Compartir
Felipe Henríquez Ordenes
Zurdo, DDHH. Ateo BRAVO. En la búsqueda de la verdad y justicia. Autor de los Retazos de la Memoria Chilena. Twitter: @PipeHenriquezO - Correo Electrónico: fhenriquez@vcc.cl