Foto: Carlos Candia – FAM

Ya hace seis años que tengo cáncer y parecen mil. Cuando me dijeron que tenía esta enfermedad lo asumí con entereza, pero a mí no me dio miedo, ya que soy la tercera generación con cáncer en mi familia.


Lo digo porque esta enfermedad provoca no solo miedo en la gente de lo que pueda pasar mañana, también deriva en la soledad. Después de estar rodeada de tanta gente uno se va quedando sólita en el camino, eso es cierto. Las personas piensan que es contagioso o a la larga te transformas en leproso.

Cuando comencé este peregrinar por la lucha contra el cáncer, me encontré con una joven, era muy linda, se veía llena de vida, pero compartíamos el sillón de la misma sala de espera de la quimioterapia. Me preguntó si era mi primera quimio y yo conteste que sí. Ella me dijo que era su quimio número 20 y que le faltaba muy poquito para terminar. -Qué ánimo- dije. Me cautivó con sus preguntas, pero a la vez me dejó la puerta abierta con lo que me dijo al final: “La enfermedad te deja primero miedo, luego pena. Yo termine mis 20 quimioterapias, también las radioterapias con sus efectos del terror, con quemaduras en mis tatuajes verdes de mala calidad (reía), nauseas y vómitos. La incertidumbre que los tratamientos no responden. Que la gente que empezó los tratamientos contigo entró en remisión o se murió y tú todavía sigues acá ya como parte del inventario 3 a 4 veces por semana en control”.

Es agotador, te acostumbras  a la muerte y a la soledad. Al mismo tiempo que comienza a crecer el temor de que seguirá y, lo que termina por descomponer el cuerpo y el alma es el dolor que provoca esta enfermedad de mierda, ya tu cuerpo no es el mismo, ya caminas con dificultad y los médicos te miran y dicen -¡Viste! ¿Quién te manda a tener estas enfermedades raras-. Entre bromas y bromas, sabes que en el fondo es la verdad, que el tratamiento no responde y te preguntan si quieres entrar a socióloga oncóloga o si has pensado cuando no estés, si tienes tus asuntos listos. Cuando preguntas al final sobre tu pronóstico, te dicen que te quedan desde 3 a 5 años. Yo creo que me falta un (1) año para cumplir la meta, pero creo que las cosas pasan por algo.

De lo único que me arrepiento es de haberme operado, y hacerme los tratamientos ya que me causaron efectos secundarios irreversibles en mi.

Hoy me cuestioné tantas cosas…

¿Quizás yo quiero estar sola?
Quizás porque cuando este peor no quiero me vean así.

¿Quizás la joven del hospital tenía razón?
El tiempo dirá su última palabra, pero como siempre digo VIVO COMO EL ÚLTIMO DE MIS DÍAS, con mis altos y bajos. Gracias a esta mierda de enfermedad conocí a mis mejores amigos. Y a las antiguas amistades que ya no están, cada día que pasa pienso en ellos y nuestras locuras.

Pero en fin, tengo Cáncer y Lupus, y tengo que saber vivir con éstas enfermedades. Acá sigo, los médicos no le apuntaron bien: porque ya llevo 6 años con esta enfermedad.


Cecilia Heyder Contador

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Cecilia Heyder
Activista DD.HH - Primera usuaria de Cannabis reconocida por el Estado Chileno. Por una Salud igualitaria y de calidad Cannabis. medicinal Recreacional y Espiritual. Autocultivo - La dignidad. Los Derechos Se Defienden, No se Venden !Que el pueblo Mandé! Contáctame en mi twitter: @ceciliaheyder o a mi correo: ceciliaheyder@vcc.cl