Siento un profundo respeto por quienes viven su religión con coherencia y sin tratar de imponerla a los demás, sino más bien de vivirla al servicio de quienes necesitan de ellos. Esta reflexión no va para esas personas.


Va para otros creyentes: los que solo aparecen hablando de dios (y Dios con mayúscula) cuando hay que condenar a alguien.

Porque trato de entenderlos…pero hay algo que no me calza en esta postura pseudo religiosa contra el aborto.

Dicen que la vida comienza al momento de la gestación y dicen defender la vida.

Pero al parecer para algunos la vida termina con el nacimiento.

Porque nunca los he visto defendiendo la vida después del parto.

Hemos visto fotos de niños mapuche baleados por carabineros con perdigones en todo su cuerpo, y lo han justificado. Han mentido incluso, para justificar lo injustificable, diciendo que esos niños eran usados por sus padres como escudos humanos.

Y ¿dónde queda eso de “defenderemos la vida siempre”?

¿Dónde queda eso de “defendemos la vida” cuándo dicen: “A esos flaites deberían matarlos” cuando niños son sorprendidos cometiendo delitos?

Hoy celebraban la muerte de un niño de 11 años, porque al parecer estaba robando… Un flaite menos. Deberían decir “flaitecitos” como para disimular un poco su odio. Ni hablar del trato que le dan a niñas, niños o adolescentes transgéneros.

Es más perverso aún cuando hablan de “niños inocentes”, asumiendo que hay niños culpables de algo. NIÑOS.

Dicen: que los entreguen en adopción. Y yo me pregunto si a esos grandes empresarios, políticos que ganan mucho dinero, señoras piadosas que defienden a los niños, no les sobra una habitación en casa.

¿Han ido al Sename, han adoptado a algún niño de 10 años que sigue esperando por alguien que le ofrezca una oportunidad para vivir con dignidad y amor?

Que fácil les resulta todo siempre a algunos:

Que la mujer violada tenga a su hijo y que alguien -no ellos, otro-, lo adopte. Ellos desde su elevada moral exigen, juzgan y no hacen absolutamente nada por defender y proteger de verdad la vida de los niños más necesitados. Nada.

Ellos luchan para que otros hagan “el bien” que predican desde su comodidad.

Señora, si usted gastara un poquito menos en ropa, cosméticos, cenas con sus amigas, podría sacar a un niño de Sename y darle un hogar. Pero usted se limita a exigirles a otros que “hagan algo”.

No les creo su postura en defensa de la vida, no me la trago ni por un solo instante.

Me pregunto si el rector de la PUC ha ordenado a su clínica del barrio alto atender gratis a niños que no pueden pagar. Quisiera saber cuán pro vida es este señor, cuando le tocan su billetera.

Recuerdo hace menos de un año el libro “Nicolás tienen 2 papás”. Cómo se enfurecieron porque el Estado pretendía enseñarles a sus hijos pequeños a no maltratar a otros niños que tienen una familia diversa. Furiosos porque el Estado quería darles protección a hijos de familias homoparentales.

¿Dónde dejaron su “defensa de los niños inocentes” mientras criticaban el libro?

No les creo.

Aprovechan estos debates para tratar de constituirse como autoridad moral, cuando jamás se han comprometido de verdad con una causa.

¿Se acuerdan cuando algunos no querían en los colegios de sus hijos a niños con VIH? Yo sí me acuerdo. Me acuerdo, porque éramos pocos dando la pelea para que no fueran arrojados al tarro de la basura por vivir con un virus.

Y ¿dónde estaban los defensores de los “niños inocentes”? Estaban del otro lado. De los que querían apartarlos, alejarlos de sus hijos, a la basura con ellos.

¿Dónde están ellos cuando hay que defender y dar protección a los niños y niñas abusados sexualmente, violados por sacerdotes? No están. No dicen nada. No exigen justicia. Nada de nada.

Y los que están, como su cardenal Ezzati, están para proteger, defender, cobijar a los pedófilos. ¡Fariseos!

“Sepulcros blanqueados” les dijo aquel a quien ustedes llaman “Hijo de Dios”.

Pretenden que se legisle siguiendo los preceptos de la jerarquía eclesiástica.

Quieren que otros obedezcan las normas cristianas. Otros, no ustedes.

Porque curiosamente no hay una sola palabra de Jesús contra el aborto, pero sin embargo dice “apartaos de mí, malditos,… porque cuando tuve hambre no me diste de comer…”

No los veo alimentando niños bajos los puentes, no los veo adoptando a menores del Sename, no los veo de voluntarios en hospitales de niños… NO, ustedes no hacen nada, absolutamente nada, por esos niños.

Ustedes exigen que una mujer violada tenga un hijo del violador, y luego que otro lo adopte.

Ni hablar de embarazo de niñas violadas. Entonces hay que velar por la vida del embrión, la niña no merece protección.

El violador y ustedes piensan igual: “Ya está en edad para hacer lo que nosotros queremos”.

No les creo, ustedes no defienden la vida.

Ustedes usan el sufrimiento de miles de mujeres chilenas para elevar una causa que los haga sentir “buenas personas” a costa de otros.

Es como aquellos que visitan una vez al año a abuelitos o niños de hogares que otros cuidan, que otros mantienen, que otros escuchan a diario …y ellos vuelven felices a casa porque son buenos.

Afortunadamente existen esos lugares de miseria, para que ustedes puedan limpiar sus conciencias una vez al año.

Ustedes no siguen los preceptos de su dios, cuando los manda a ayudar y no juzgar, los manda a visitar a los delincuentes, no a lincharlos, los manda a no condenar a otro (como la mujer adúltera) y actuar con empatía frente al dolor ajeno.

Pero ustedes solo escuchan lo que les gusta, aquello que les pone exigencias a otros, y que muestra indulgencia con ustedes, que les permite seguir viviendo exactamente como ustedes quieren.

No voy a respetar su religiosidad, si ustedes no viven su religión y la usan solo cuando les sirve.

¡Hipócritas! No les creo una sola palabra. Porque los he visto actuar, porque los he escuchado hablar de niños pobres, de niños que delinquen, de niños enfermos, de niños mapuche, de niños distintos al suyo… No les creo.

Pero para ustedes, el dios en el que dicen creer tiene una frase de oro que, sin ser cristiana, yo comparto plenamente: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”

¿Ven? Al dios en el que ustedes dicen creer, también le dan asco.


Trinidad Lathrop Leiva

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