Cuenta el expresidente que se le acercó una señora, quien le indicó que el secreto de los testimonios en la comisión Valech, no debía ser de 30 años, sino 50, ya que no quería que sus nietos se enteraran de las vejaciones que sufrió como presa política de la dictadura.


Y este episodio, según Lagos, fue una de las razones principales para dictar, durante su gobierno, esta limitación a la transparencia.

Yo creo , intuitivamente, obvio, que esa señora no existe. Creo, al contrario, que se esconde la intención real de proteger a los victimarios, con el argumento falaz de proteger a las víctimas.

Recuerdo cuando acudí a la comisión Valech, con mi mama , a brindar testimonio por mi papá fallecido , quien pasó por más de 5 centros de detención y tortura, hasta que finalmente volamos al exilio en Colombia , nuestra segunda patria.

Chacabuco, Estadio Regional de Concepción, Isla Quiriquina, Cuarta Comisaría de Concepción , Estadio Chile (Estadio Victor Jara hoy), por citar las principales. Fuimos la voz de mi padre, dimos los nombres de los militares que dirigían dichos centros , lo respaldamos con documentos, en fin todo lo que podíamos aportar lo colocamos en esa mesa, aquella tarde.

Nunca, de verdad, nunca, se nos dijo o insinuó siquiera que esto sería guardado celosamente 50 años. No hubiéramos entendido , como no lo entendemos ahora , la razón ética del secretísimo.

No creo, honestamente, que la señora fantasma de Ricardo Lagos exista. No he escuchado a la primera víctima decir que no quiere que se sepa lo que ocurrió. Solo lo ha repetido una y otra vez el señor Lagos, y la extraña Pamela Jiles, en un destemplado debate por las redes sociales , con la abogada Carmen Herzt , en circunstancias que la periodista a acudido a más de un programa de TV a describir las torturas de que fue objeto durante el régimen dictatorial.

Yo le diría al señor Lagos , que siendo un niño de 7 años en 1973, siempre supe que mi papá estaba encarcelado simplemente por ser socialista. Y mis hijos, hoy de 7 y 11 años saben y conocen la historia de su abuelo.
Y no hay ni un atisbo de vergüenza en el relato. Al contrario , su abuelo no es más que un héroe , frente a la “gente mala” que gobernó este país.

Acuden cada vez que nos visitan amigos de Colombia al Museo de la Memoria, donde hace de guías improvisados, para contarle al visitante sobre la gente mala ( y es que efectivamente un torturador es gente mala, no vayan a decir ahora que los niños tienen un discurso sesgado) que encarceló a su abuelo.

Señor Lagos. No mienta. Ni hable por mí papa. Yo puedo hacerlo . La verdad es que con la reserva de 50, 30 o los años que sean , quieren proteger a los victimarios.

Quizás halla razones de alta política para hacerlo . Quizás considere que estamos aún en un equilibrio democrático precario. Quizás sus convicciones de gran estadista lo hacen creer que es lo mejor para Chile. Que se yo…
Pero las víctimas, no queremos secretísimo. No queremos silencios cómplices. No queremos carceles exclusivas para los torturadores. Queremos que la historia de este país sea escrita de frente a la verdad.

Y de lo que no se preocupa el señor Lagos es de los meses y meses que lleva tomado el Instituto de Derechos Humanos , por expresos políticos , que reciben ( incluida mi mama) una pensión miserable de 140 mil pesos, mientras los violadores de derechos humanos reciben pensiones millonarias pagadas por todos los chilenos , incluidas sus víctimas, y que hasta pagan a los abogados que los defienden.

Señor Lagos, sabe que?… no quiero ser grosero , solo imagínese lo que quisiera decirle.

Atte.
Hugo Cristian Fernandez González, hijo de Hugo Fernandez Nilo, y papa de Manuel y Tania.

PD: Espero que no pasen 50 años para que pueda usted leer esta carta, ya que si eso ocurre, objetivamente, dada su edad, no podrá leerla”.


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