La discusión del aborto en Chile, ha pasado por alto el papel que tiene la mujer sobre tomar ella la decisión. Es solo de ella, no es de nadie más.


El proceso de humanización del futuro bebé depende del deseo de ser madre y del amor que ella esté en capacidad de dar. Cuando un embrión está en su primera etapa, y no es deseado por la mujer, es de ella la decisión de continuar con ese proceso. Una madre que no puede hacerse cargo psicológicamente del embrión que se gesta en sus entrañas, porque vivirá todo el embarazo con una invasión corporal insoportable, sobre todo cuando ese embarazo fue producto de una violación.Mucha gente que considera al embrión una persona y criminalizan el aborto, no entienden que el ser humano empieza a ser tal a través de los múltiples encuentros con su madre. No es posible pensar en un bebé sin pensar en la propia madre. La Real Academia de la Lengua Española corrobora esta afirmación al definir la palabra “bebé” como “niño de pecho”. Un niño sin el pecho materno sabemos que moriría. Un niño necesita una madre que lo desee y, si viniese al mundo sin ser deseado, amado y asistido como precisaría, vivirá el resto de sus días con profundas heridas psicológicas.

La religión, en especial la católica, insiste en decirnos que un “embrión es un humano” y que “abortar es equivalente a matar”. Esta idea se ha infiltrado en la mente de muchas mujeres haciéndoles sentir una culpa que enturbia el ya difícil proceso de decisión de abortar. Nadie pretende obligar a los fieles católicos a que cambien sus creencias, ¿pero por qué entonces imponer sus creencias a todas las mujeres?

El punto de partida del aborto tiene que ser, y no puede ser de otro modo, la decisión libre de la mujer. Y para que esa decisión de la mujer sea libre, en primer lugar, la mujer debe saber qué es lo que va a hacer. Por poner un ejemplo, nadie puede ser operado quirúrgicamente, sino conociendo en qué consiste la operación, cuál es su finalidad y sus consecuencias –me estoy refiriendo al caso en que el paciente esté con la conciencia viva-.

Ese es el punto de partida para que el aborto sea una decisión libre de la mujer. Respetemos la libertad, pero la auténtica libertad y no razonamientos ambiguos y confusos. Razonamientos que oscurecen la libertad de decisión, que en definitiva, no permiten a la mujer que el acto sea consecuencia de la reflexión y de la libertad.

No creo que las mujeres recurran al aborto alegremente. No creo que ninguna mujer que se ha practicado un aborto haya salido de la clínica tan campante y continúe su vida como si nada hubiese pasado.

Un embarazo producto de una violación es un acontecimiento penoso por el que muchas mujeres deben transitar; realizarse un aborto con la ley en su contrade forma clandestina y poco segura. Ya sabemos que esos mismos que argumentan sobre el “derecho a la vida”, son de los primeros en llevar a sus hijas y a sus mujeres a operarse del apéndice.

No sean hipócritas y respeten las decisiones de los demás. No permitamos que los parlamentarios, por el solo hecho de tener el poder de legislar las leyes que rigen a todo un país, se entromezcan en la vida y en las decisiones ajenas. No les corresponde, y no tienen ningún derecho sobre aquella decisión.

Felipe Henríquez Ordenes


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Felipe Henríquez Ordenes
Zurdo, DDHH. Ateo BRAVO. En la búsqueda de la verdad y justicia. Autor de los Retazos de la Memoria Chilena. Twitter: @PipeHenriquezO - Correo Electrónico: fhenriquez@vcc.cl