Soy Jorge Miranda Costa, un joven de 25 años y tengo Asperger. No solo lucho cada día por la inclusión de personas que como yo, buscan un espacio en esta sociedad. También lucho en contra de todo tipo de discriminación y odio.


Esto me tiene tremendamente afectado. Hoy, puedo decir que el viernes pasado me transformé en víctima directa de la homofobia, de pastores evangélicos. La Razón: solo por defender a una pareja de lesbianas a quienes se les estaba humillando por su condición sexual.

Estuve presente en el lugar de los hechos, ocurrió el pasado viernes en el Paseo Ahumada, donde un predicador lanzó ofensivas frases contra una pareja de mujeres sólo por ir de la mano. Les gritaba que eran “antinaturales y que se irían al infierno”. No puedo tolerar la discriminación, ni el machismo, ni que se les falte el respeto a las mujeres. Entonces intenté conversar con el predicador, y explicarle que no podía ofender, ni denigrar a las personas. El hombre se negó a dialogar, y junto con otros dos predicadores comenzaron a atacarme, a pegarme, dejándome marcas en las manos y los brazos. ¿Esta es la forma que tienen de dialogar?

El peligro no está en los homosexuales, ni en las lesbianas, ni menos en las personas transgénero. El peligro está en los homofóbicos, que generalmente radican en este tipo de sectas religiosas.

No podemos permitir estos discursos de odio, porque se propagan rápidamente y son la antesala de los crímenes de odio. Ser atacado por éste grupo de sectarios y fanáticos religiosos que piensan que las personas LGBTI “son una lacra”.

¿Por qué tenemos que soportar vivir en un país, que se dice laico, se permita a este tipo actos llenos de ignominia y miseria humana de parte gente sin mayor valor que su religión? ¿Por qué debemos tolerar este tipo de violencias en un país donde murió torturado por ser gay el joven Daniel Zamudio que tenía toda una vida por delante?. Eso es lo que crean los discursos de odio y las conductas homofóbicas: temor, depresión, ideas suicidas y pueden llegar a homicidios y femicidios… sólo por ser gay, lesbiana o transexual.

Los prejuicios, son aquellas creencias que se transmiten de generación en generación y se traducen en conductas tales como: hablar mal de lo pre juiciado, evitarlo y sentir rechazo contra ello. En este caso, lo llamamos homofobia. Estas ideas se expresan en discursos de odio, que repelen a las personas LBGTI y les asignan características negativas que buscan con ellos brindarles el trato que según estas ideas, merecen: diferenciarlos y que tengan menos derechos, “porque son peores que nosotros”.

Por favor, abramos la discusión en los colegios, ahora que se está peleando por una educación gratuita y de calidad. Debe incluirse la educación sexual. Nuestro país está en etapa de transición de paradigmas, en donde se necesita educar e integrar en la discusión a las personas LGBTI para que se conozcan y dejen de ser una idea, un prejuicio.

Es necesario que como país lleguemos a la firme y unánime convicción de que todos y todas somos iguales y merecemos los mismos tratos y derechos… porque somos personas, igual que tú, igual que yo, igual que todos.

Grupos evangélicos y otras sectas religiosas, que el viernes pasado aparecieron en el Paseo Ahumada violentando a dos mujeres que se aman, y que de pasada me agredieron a mí físicamente, deberían ser ellos el foco de la verdadera preocupación de nuestra sociedad.

NOTA: Columna publicada en Noviembre de 2016 en Voz Ciudadana Chile.


Jorge Miranda Costa


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Jorge Miranda Costa

Soy Jorge Miranda Costa. Tengo #Asperger y lucho cada día por la inclusión de personas que como yo, buscan un espacio en esta sociedad. Puedes escribirme a mi correo jorge.miranda.costa@vcc.cl, o comunicarte conmigo en mi Twitter. @Jorge_MCosta

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