Solo se elige una tercera parte del Congreso, pero muchos en Argentina creen que en los comicios del domingo el país se juega buena parte de su futuro.

Quizá sea porque la polarización ha hecho que las elecciones se reduzcan a dos figuras conocidas, históricas y poderosas: el presidente, Mauricio Macri, y su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner.

Macri está representado en un oficialismo que tendrá candidatos en todo el país y busca consolidar un proyecto de centro derecha que espera cambiar a Argentina a largo plazo.

La expresidenta, por su parte, es la cara más visible de una oposición dividida que, sin embargo, coincide en su rechazo al “ajuste” de Macri; ese que afirman va en contra de los trabajadores y a favor del empresariado, que es el lugar de origen del mandatario.

Kirchner será candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires, la más poblada, simbólica y relevante en términos electorales y políticos.  

Después de unas elecciones primarias en las que el oficialismo se vio sólido y destinado a obtener una cómoda victoria, la campaña se ha polarizado y el espacio para candidatos de centro parece haberse reducido.

Los argentinos, entonces, tendrán que votar una vez más por Kirchner o Macri, aunque este último no sea candidato.

Pero la pregunta, más allá de esta batalla política y simbólica que parece no haber terminado en las elecciones de 2015, cuando Macri arrebató el poder al kirchnerismo, es qué puede cambiar concretamente.

1. El poder de Macri y el destino de sus reformas

G20: Argentina será sede del G20 en 2018 y Macri (centro) espera que con un triunfo electoral la mirada del exterior a su país sea más benévola.© AFP/Matt Cardy Argentina será sede del G20 en 2018 y Macri (centro) espera que con un triunfo electoral la mirada del exterior a su país sea más benévola.

En los dos años que lleva en el poder la coalición de gobierno ha sido minoría en el Congreso. Los proyectos que se han tratado y aprobado no tienen el tinte reformador que Macri quiere dar a su gobierno.

Pero si gana estas elecciones, por mucho que siga siendo minoría, tendrá más margen de maniobra para lograr acuerdos con la oposición, en especial con el peronismo no kirchnerista.

“Si se repiten los resultados de las PASO (primarias) Cambiemos (el partido de gobierno) va a estar cerca del quórum propio y eso les permite poner agenda legislativa, tener más iniciativa y más capacidad de aprobación”, le dice a BBC Mundo Nicolás Cherny, director de Instituciones Políticas en Cippec, un centro de estudios políticos.

Hay dos proyectos concretos, de gran envergadura y bastante polémicos, que el oficialismo espera lanzar al Congreso tras las elecciones.

Uno es la reforma laboral, con la que busca bajar los costos de la mano de obra, flexibilizar el empleo y reducir la cantidad de trabajadores informales, o en negro, que son casi la mitad.

Los mayores opositores de esta reforma son los gremios y sindicatos, que creen perder algunos de sus beneficios con una flexibilización del trabajo.

El otro proyecto es una reforma tributaria, con la que Macri quiere generar competitividad a nivel internacional y reducir la amplia gama de impuestos que hacen de Argentina uno de los países más costosos de la región.

Los críticos de la reforma dicen que favorece a los empresarios y afecta a los trabajadores, en especial a aquellos que dependen de los subsidios que pueden verse sacrificados en una eventual caída del presupuesto estatal.

Macri ya ha adelantado que aspira a ser reelecto en 2019. Las elecciones del domingo permitirán ver cuán espinoso puede ser el camino hacia un segundo mandato.

2. El futuro de Kirchner y la oposición

Cristina Kirchner dice que se lanzó porque la oposición no tenía un líder para enfrentar a Macri. O, en sus palabras, "para frenar el ajuste". El resultado ha sido la división del peronismo.© AFP/EITAN ABRAMOVICH Cristina Kirchner dice que se lanzó porque la oposición no tenía un líder para enfrentar a Macri. O, en sus palabras, “para frenar el ajuste”. El resultado ha sido la división del peronismo.

Así quede de segunda en la contienda contra el candidato de Macri en la provincia de Buenos Aires, es prácticamente seguro que Cristina Kirchner será senadora.

La expresidenta seguirá siendo una figura principal de la política en el país, no solo porque estará en el Congreso, sino porque está procesada en varios casos de corrupción durante su mandato.

La fuerza con que Kirchner consiga el escaño, sin embargo, determinará si tiene potencial para liderar a la oposición o, por el contrario, seguir siendo una figura que fragmenta al peronismo.

En las primarias, Kirchner quedó de primera en Buenos Aires, pero por un margen menor al esperado: su popularidad del 30% en la provincia más pobre del país parece inamovible y en teoría debería significar una victoria cómoda. Pero no fue así en las primarias.

“Si se repiten esos resultados, no veo que ella (Kirchner) pueda ser un factor aglutinador en la oposición (…) o tener una relevancia dentro de la lógica del Congreso”, asegura Cherny.

Si Kirchner no muestra un potencial electoral sólido, el peronismo, un movimiento político que no está acostumbrado a hacer oposición, puede tender hacia los acuerdos con el oficialismo.

3. La confianza en Argentina

Por muy local que parezca este tejemaneje político, el mundo empresarial tiene los ojos en estas elecciones, porque de darse los resultados de las primarias habrá más argumentos para comprar la idea macrista de que Argentina dejó atrás el populismo, considerado un obstáculo para las inversiones extranjeras.

Cuando Kirchner anunció su candidatura, el peso argentino se devaluó y el ponderador financiero Morgan Stanley Capital Internacional descartó la opción de incorporar a Argentina a su referente de mercados emergentes.

Fue un pequeño revés para el proyecto de Macri. Se comprobaba que en el exterior se mantenía la percepción de que el mandatario no tenía el poder para hacer las reformas favorables al mercado. Con eso, la famosa lluvia de inversiones que prometió Macri durante la campaña sigue sin darse.

Ahora, si obtiene un respaldo electoral que incluso lo encamine a una reelección, los ojos de los mercados internacionales verán que Argentina parece estar consolidando un espacio donde pueden invertir en grande.

Cuando llegó a la presidencia, un tosco y acartonado Macri se veía en Argentina y el exterior como un empresario jugando a la política: un novato que pasaría a la historia rápidamente en un país de líderes mesiánicos y carismáticos.

Si gana el domingo, el mandatario podrá decirle al mundo que su proyecto político va en serio y que está en el poder para quedarse.

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