Mazapán – Grupo musical infantil chileno integrado por Lulú Corcuera, Victoria Carvallo, Verónica Prieto, Michelle Salazar y Cecilia Álamos. Aquí no sólo se conversa sobre los 37 años de Mazapán, el grupo musical emblemático que acompañó a varias generaciones a crecer y a volar.


Aquí se canta, se juega, y todos volvemos a ser niños otra vez. Por supuesto, no puede faltar el “himno nacional de los niños de Chile”: Una Cuncuna Amarilla.

Para disfrutar en familia, y que los niños de hoy sepan cómo fueron aquellos niños de hace 37 años atrás. Si fuiste uno de esos niños de los 80′, toma mi mano y vamos al pasado.

Las integrantes del grupo Mazapán ya han aprendido a tener paciencia con los adultos que ponen mala cara y preguntan con recelo; -“¿para mí? ¿En serio?”-, cuando reciben un disco suyo de regalo. Podrían sentirse presas de su condición exclusiva de creadoras infantiles, pero saben que su búsqueda musical les exige ampliarse a terrenos donde se toparán con el prejuicio. El de los adultos es sólo uno más.

Sus canciones, son una verdadera reunión de composiciones propias de cariz barroco, que se mezclan con canciones tradicionales de temáticas desde la naturaleza y las cosas simples de la vida. Cada canción tiene su historia y todas son importantes.

“Todos nuestros discos tienen mucho humor y juego”, explica Michelle Salazar. “Yo creo que fuimos harto valientes en componer todas las canciones que hicimos”.

Fue tanto el material que surgió durante toda su carrera musical, que el grupo Mazapán educó a generaciones de niños desde la década de los años 80 hasta quizás, nuestros días, aunque hay que reconocer que los niños del 2017 ya no son los mismos niños del ayer; los que como yo, fuimos niños en los 80′.

Desde su fundación, en 1980, hace ya 37 años, sorprende que aún sean las mismas ‘Mazapán’ de ayer. Es algo que sale natural, hay una fuerza que las lleva a seguir adelante, porque si hay algo que sorprende a Carmen Lavanchy, Verónica Prieto, Cecilia Álamos, María de la Luz (Lulú) Corcuera, Michelle Salazar y Victoria Carvallo, es que la gente las crea en una definitiva disolución.

—Nos matan a cada rato—, ilustra Michelle.

—Lulú: “Desde que dejamos de estar en televisión, la gente piensa que desaparecimos. Y se te acercan de repente y te dicen qué rico que se hayan juntado. Y resulta que nunca nos hemos separado. Ensayamos religiosamente dos veces a la semana, hasta el día de hoy”.

—Como olvidar ‘La cuncuna amarilla’ y ‘El caracol Agustín’. 
“Sí, fueron de las más recordaras, pero siempre hemos considerado importante hacer otras cosas. Que haya más material y que la gente pueda cantar cosas nuevas. Y si dicen ‘pero éste es más fomecito’, no importa. Hay que hacerlo igual”, dice Verónica.

—¿Y es esa perseverancia las que las lleva hoy a dar el mismo mensaje?
—Michelle: Siempre en nuestra carrera hemos dado el mismo mensaje. Siempre hemos apuntado a la cosa positiva, artística, a tenerle amor a los animales y la naturaleza.

—Carmen: Es como la búsqueda de la verdad y la belleza. A decir que, pese a todo, por alguna razón vale la pena vivir. Si uno se fija incluso en artistas bien existencialistas, cuando escriben para niños lo hacen en otro espíritu. Michael Ende, escribió para adultos y tú lees y… uf. Pero cuando escribió para los niños eso es otra cosa: pura búsqueda de la verdad, la inocencia. También John Lennon, cuando le escribió a su hijo se nota esa intención de protegerlo del mundo adulto.

—Se habla de un estilo “mazapanesco”. ¿Cómo definirían ese concepto?
—Lulú: Son los timbres de voces. Nuestras canciones son básicamente música de fontegara, esa que se compone con la escala pentáfora es la que les da la diferencia, ese famoso estilo. Son todos esos instrumentos antiguos, acústicos. Eso le da el gusto a Mazapán. Es crear vínculos entre el ser humano y la música.

—El grupo Mazapán ya no es muy escuchado en este tiempo por los niños. Ha habido una transformación. Hoy todo es un segmento de mercado. ¿Les gusta esa estética infantil que hoy domina?
—Lulú: No, para nada. En general, creo que hoy hay un apuro en transformar a los niños en adultos antes de tiempo. Si hablamos de los niños de hoy te das cuenta que ya no son los mismos que en los 80 o en los 90. Los puedes ver en la manera que los visten, la música que les dan y que escuchan…
—Michelle: Las niñitas de hoy usan peto (ríen de todas).
—Carmen: Y se les presenta algo, sin alternativa. Los niños también son capaces de apreciar cosas artísticas de distintos orígenes. Walt Disney es una alternativa. ¿Pero todas las otras?
—Cecilia: La estética de los monos animados, que suelen ser japoneses, es fea ya desde el colorido. No es una estética que tienda a lo hermoso. Es como esa concepción de que si el niño no está gritando y saltando, lo está pasando mal. No se les deja en silencio, mirando un pajarito…

—Y eso deja a la música de ustedes como ingenua.
—Michelle: Dilo, no más: fome (ríen todas nuevamente).
—Verónica: Es música con otro ritmo, sin batería. Es más lenta, somos las Mazapán.
—Carmen: Es que no andamos buscando ser modernas. Porque lo moderno, pasa de moda. Nosotras hacemos cosas que nos salen del alma. Y si alguien quiere disfrutar con nosotras, bienvenido sea. No estamos pidiendo rankings.

—Pero si ustedes tocan, los niños disfrutan.
—Cecilia: Es que los niños también aprecian las cosas de calidad. Lo que pasa es que los adultos no se las damos.
—Verónica: Nadie se atreve hoy día a hacer un cambio de lo que se ve en televisión, o en publicidad. Se mueren de susto.
—Michelle: Es un esfuerzo ir contra la corriente. La gente está cansada, estresada, y si llega a su casa no tiene la energía para sacar a su niño de la tele o del computador y darle un libro, que es mucho más difícil.
—Lulú: Pero, al mismo tiempo, todos estos nuevos fenómenos duran poco. El Axé Bahía ya no se escucha, ¿o sí?
—Victoria: A pesar de todo creo que los niños no han cambiado tanto. Cambia la oferta. Cuando haces algo con verdad, tiene que llegarle a todos los seres humanos.


Más allá de la música, aquí no hay divas ni mandonas y cada una tiene su rol. Amigas, compañeras, socias y confidentes, estas mujeres han pasado toda una vida juntas y mientras sigan disfrutando con lo que hacen, aseguran que continuarán haciendo música.

Larga vida para Mazapán, y que muchas generaciones más, puedan disfrutar de su obra.


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Felipe Henríquez Ordenes
Zurdo, DDHH. Ateo BRAVO. En la búsqueda de la verdad y justicia. Autor de los Retazos de la Memoria Chilena. Twitter: @PipeHenriquezO - Correo Electrónico: fhenriquez@vcc.cl