¿Qué les diría Salvador Allende a los jóvenes que luchan por la educación en Chile?: El sueño aún existe

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En estos momentos, la lucha que han decidido emprender miles de jóvenes estudiantes de educación media y universitaria, ha sido de alguna manera acallada por los medios de comunicación. La figura de Salvador Allende, es manipulada hasta quitarle el alma y convertirla apenas en una figura de piedra emplazada frente a la Moneda, sitio infranqueable para aquellos ciudadanos que quieran manifestar su descontento.

De todos los sectores de la sociedad, es a los jóvenes a los cuales Salvador Allende siempre habló, franca y directamente manifestándoles su esperanza. ¿En la actualidad Salvador Allende tendría algo que decirles a los jóvenes? Recordemos que en el primer año de su mandato siempre les habló animadamente: “Yo quiero entonces dirigirme a ustedes, para señalar el papel trascendente que tiene la juventud en el proceso revolucionario, que Chile está viviendo. Me refiero a la juventud elementalmente de la Unidad Popular y me refiero a juventud chilena también, más allá de las fronteras de la organización que agrupa a los partidos que tienen la base política de la Unidad Popular” (XXª Conferencia de la Federación Juvenil Socialista (FJS), agosto de 1971).

El mensaje de Salvador Allende fue dirigido a los jóvenes de una determinada generación influidos por los acontecimientos políticos y sociales de esos años. Sin embargo, en mi opinión, en las palabras de Allende pueden hallarse elementos que trasciendan generaciones y contextos históricos que hoy, están absolutamente vigentes. Salvador Allende, hablaba a todos los jóvenes que entendían que Chile debía experimentar cambios estructurales profundos y que en ese proceso ellos, debían “ser base y motor” y “factor dinámico de las transformaciones”.

Allende, reconoce en los jóvenes la vitalidad que debe existir para enfrentar desafíos de alto vuelo e incluso los reconoce como interlocutores válidos para discutir con ellos a la hora de realizar grandes cambios. Creo que es indispensable que los gobernantes de turno, los jefes sindicales, los dirigentes políticos de máxima responsabilidad busquen el diálogo y el contacto con la juventud. Deben hacerlo, porque indiscutiblemente son los jóvenes, por el hecho de ser jóvenes, los que deben ser más permeables a las corrientes renovadoras, al pensamiento creador, a la voluntad de acción constructiva y revolucionaria. En estos fragmentos, Allende da a conocer la confianza y necesidad de contar con los jóvenes para construir el futuro de Chile. ¿Qué pensaría Allende cuando actualmente se reprime y se persigue a los jóvenes que luchan por tener una mejor educación?

Salvador Allende con estudiantes secundarios, 1972.
Foto de la Fundación Salvador Allende.

Con mi experiencia de un “no tan joven” luchador social, los invito a conservar la calma, a no “afiebrarse” -incluso a aquellos que pedían un “fusil”- cuando los procesos se vayan dando de manera lenta ya que estos “no pueden imponerse por decreto” y que por el contrario los jóvenes deben prepararse para enfrentar los obstáculos que en cada proceso social puedan darse. Ya lo dijo el presidente Salvador Allende, “Muchas veces he sostenido que la juventud tiene una doble misión: actuar y prepararse para actuar. La juventud tiene que capacitarse no sólo políticamente, sino en el conocimiento de una técnica, de una carrera, de una profesión.” (A los jóvenes de XXª Conferencia de FJS).

Precisamente a aquellos jóvenes que han tenido la oportunidad de estudiar en la Universidad, Allende les asigna una mayor responsabilidad a la hora de actuar: “…ser universitario en cualesquiera de las universidades chilenas, tiene la obligación fundamental de entender que es universitario, porque millones de chilenos, con su trabajo anónimo, ignorado, miles de obreros, campesinos y empleados, con su esfuerzo, crean las condiciones materiales para que se levanten estas universidades. No deben dejar de recordar que la inmensa mayoría de ellos nunca pudo pasar por la universidad, nunca va a poder pasar todavía por una universidad.” (A los jóvenes de la Universidad de Concepción).

Por otra parte, Allende crítica vehementemente a todos quienes se dicen “revolucionarios” y no son capaces de reconocer que cada momento histórico, es fruto de una construcción concadenada con otros hombres y mujeres que se comprometieron y sacrificaron: “Muchas veces, yo también pongo pasión para criticar a algunos revolucionarios que no sienten el contenido de nuestra propia historia, que no le dan los valores reales que tienen a los hombres que en esos momentos realizaron la gran batalla de nuestra independencia, que no vibran con las gestas heroicas que nacieron de la pujanza del pueblo, a través de O’Higgins, los Carrera y Manuel Rodríguez, guerrilleros del pueblo que han esculpido el perfil nacional que desde entonces tenemos”.

El legado de Allende para los jóvenes chilenos, en estos tiempos, es de confianza en las energías y las capacidades innovadoras de estos, pero al mismo tiempo les recuerda la necesidad permanente de prepararse para nuevos desafíos, ser solidarios con los problemas concretos de nuestra sociedad: “¿Qué vamos a hacer por la juventud obrera? ¿Qué vamos a hacer por la juventud campesina? ¿Qué vamos a hacer por ustedes en cuanto a becas, hogares? ¿Qué vamos a hacer por el deporte? ¿Qué vamos a hacer por los estudiantes de los sectores medios?”. Al mismo tiempo los invita a mantener el recuerdo vivo de quienes han luchado antes que ellos por hacer de Chile un país más justo e igualitario; “a estudiar, a prepararse, a ser buenos técnicos, a estudiar doctrina revolucionaria, a tamizar en las ideas y los principios generales, para hacer con ellos una receta justa frente a nuestra realidad! ¡A hacer de ustedes una bullente y permanente asamblea de las ideas, al margen de la violencia! ¡Nunca rechazar al adversario, por el solo delito de pensar distinto! ¡A hacer de la juventud un pivote de la unidad”.

Allende siempre tuvo presente a la juventud chilena, incluso en los momentos más dramáticos, tuvo palabras de agradecimiento y despedida:  “Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha”. (11 de septiembre de 1973).

Quiero agradecer en forma muy especial, a los jóvenes consecuentes, que he conocido a lo largo de mi vida, el cual ya ha traspasado una barrera que va mucho más allá de lo que yo había imaginado.

A todos/as ellos/as… mis sinceros agradecimientos, por su lucha, consecuencia, a aquellos que conmigo seguirán rescatando la memoria histórica, y conservar así el legado y memoria, del verdadero socialismo impuesto, por nuestro presidente mártir: Salvador Allende Gossens.

A ustedes jóvenes de Chile, mi reconocimiento.

Felipe Henríquez Ordenes


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